Crónica Urbana: Recorrido Las Mercedes: Espacios y Tiempos [II]

Jenireth Navarro | @jenirethn | Estudiante de Arquitectura, Taller Vertical de Diseño | USB

“..lo primero que te llama, debes detenerte a observar…”

Al escuchar tal expresión, voltear y ver la cara de quien la manifiesta, la única opción es preguntarle a qué se refiere; y la respuesta de Jenireth fue tan sencilla como: “La Vista”, se refería a la majestuosa perspectiva del Ávila que ofrece el corredor de Valle Arriba Country Club, luego de atravesar su hall de entrada, el cual no alcanzas a detallar, porque tal como dijo esta estudiante de arquitectura “La vista es lo primero que te llama”. Pero lo segundo sin duda alguna era el bar, espacio que transporta de una escala casi monumental a una más íntima con un techo más bajo, acabados de madera en paredes y mobiliario concentrado, como en las tabernas donde las personas se sientan cercanas unas a otras para superar el frio, aquí de seguro en época de frio se disfruta con una hermosa vista y la firma de Cabré enmarcando el paisaje. Y es justo cuando Jenireth nos dice: “El bar se siente demasiado acogedor..”

Otro de los puntos donde Jenireth manifestó interés en el recorrido, fue el Centro Comercial Automercado Las Mercedes, pero no por su función, sino por el hecho de saber que sus espacios han sido modificados y que ella no tuvo la oportunidad de conocerlos, como se habían concebido originalmente por su arquitecto Donald Hatch, en el año 1955. Ella comento “hay que resaltar el patrimonio y adaptar las áreas del edificio a como se vive hoy”. Ella no duda en que se deben hacer modificaciones pero insistió en que deben respetar los valores patrimoniales de la edificación.

Edificio La Isla | Arq. Doménico Filippone

Ahora, al preguntarle a la estudiante cual fue el punto del recorrido que más le gusto, no titubeó ni un segundo en decir: “El edificio La Isla, la oportunidad de entrar a conocerlo, recorrerlo. Este edificio es una joya”, en ese momento ella podía detallar cada espacio, siempre atenta a la información que los pasillos flotantes trasmiten y donde cada puerta es un llamado a la curiosidad. Para Jenireth el recorrido le permitió entrar a espacios que regularmente no percibes, espacios con historias y características que cada vez te convencen más de que “debes detenerte a observar”

“El edificio La Isla, la oportunidad de entrar a conocerlo, recorrerlo. Este edificio es una joya”

“La cocina se encuentra totalmente separada”

En el segundo punto del recorrido Quinta Macoroma del arquitecto Donald Hatch construida en el año 1951, Rafael  accede a cada espacio posible, observa de manera detallada la distribución y en tono curioso comenta entre sus compañeros:

Quinta Macoroma | Arq. Donald Hatch

“La cocina se encuentra totalmente separada”, y al preguntarle el porqué de su comentario, explico: “…el acceso externo esta negado, es clasista, no se abre, no está anexo, ni siquiera dispuesto….” a todas estas, nos encontramos en el área social con vistas hacia el norte con el Ávila de fondo y un jardín frontal en desniveles, con una pequeña fuente que no está en funcionamiento, como el resto de la edificación porque no se encuentra habitada y por eso es tan fácil la lectura de sus espacios y relaciones, tal como hizo este estudiante quien empieza a describir que, las habitaciones están en el brazo oriental con vista a los campos de golf y al patio interno, mientras que las habitaciones de servicio, lavandero y cocina se concentran en el brazo occidental con vistas al oeste y entrada independiente, que funcionalmente es un espacio separado con entrada independiente, lo que da a entender que el personal de servicio no debía acceder por la puerta principal ¿quizás a eso se refería Rafael con el termino clasista?.

 

Quinta Macoroma | Arq. Donald Hatch

Rafael confiesa que había pasado muchas veces por la zona, había transitado la calle en carro pero también dijo: “ …nunca me había detenido, lo que si recuerdo es que la última vez que pase no había muro…” Al preguntarle ¿Qué muro?, respondió: “Voltea, ese muro enorme que parece una muralla para no permitir que se visualice lo que está adentro, pero igual tienen el portón abierto y alcance a ver el jardín y la piscina..” mientras solo se veían obreros movilizando material en plena obra de construcción, pero Rafael ya tenía un mapeo mental de toda la zona. Y sobre aquel muro de la quinta enorme comenta: “Estoy encantado. No había detallado esta zona”.

“Estoy encantado. No había detallado esta zona”

Es Increible

Durante el recorrido, Gabriela camina con cierta seguridad, trasmitiendo algo de familiaridad con el sector y dice: “Es increíble, ¿Qué te parece increíble? Y responde: “el recorrido” es que ella vive cerca de la zona, así que la frecuenta, y comenta: “En Santa Rosa esta vía es conocida, sin embargo la que llega al club no la recuerdo haber detallado antes, no está adecuada al peatón, fue pensada para el vehículo en los años 50, se puede recorrer un solo lado porque tiene la acera”, al preguntarle por qué lo decía, ¿Por qué te detienes a detallar?. Más allá de que el grupo entero haga paradas puntuales para describir las características y la historia, a veces anecdótica en lugares resaltantes, ella observaba con atención los bordes de las vías, y cuenta que es estudiante de arquitectura, de diseño 7 y en su taller vertical de diseño: “…la tarea es hacer una comparación del desarrollo urbano de la ciudad de 1934,1967…” lo que permite comprender que su metodología de investigación era [La Observación].

Gabi valoro del recorrido los paisajes, entrar a los edificios, observar el espacio público. Para ella eso fue lo mejor, sin duda estaba concentrada en aprovechar la oportunidad para hacer su tarea.

Edificio El Trapiche | Arq. Federico Beckhoff

“Caracas es demasiado bella y uno nunca la conoce”

En un punto si se quiere intermedio de recorrido, en un jardín muy pintoresco, Ángelo Cutolo, residente del Edificio El Trapiche (diseñado por el arquitecto Federico Beckhoff), contaba algunas historias, como que los apartamentos se vendieron en planos. En los años 60 los de la torre 1 y luego en el año 1962  los de la torre 2.

 “…Los vecinos se han esforzado en mantener los acabados, solo se cambiaron las puertas principales y en el lobby que tenía cerámica lo cambiamos…”, mientras en ese mismo jardín con las icónicas ruinas del original trapiche, la estudiante Minori hace trazos en su cuaderno y comenta que ya había visitado el edificio pero que no sabía nada, sobre las historias que está contando Ángelo.

Al salir camino al siguiente punto Midori una chica de descendencia asiática luego de deletrear su nombre, respira y en forma reflexiva comenta: “Caracas es demasiado bella y uno nunca la conoce”.

“… tomar un café con esta vista, no hay mejor manera de comenzar el día…. Imagínate desayunar aquí….”

Así inicio el recorrido para Ariana, con la seguridad de que no había mejor manera de comenzar los días, que disfrutando ver desde el sur-este a la hermosa Caracas con su Ávila de fondo.

Pero además la estudiante al preguntarle sobre su experiencia en el recorrido, comentaba“…La arquitectura, la historia de donde y como se hizo cada edificación, los cambios de usos, las piezas arquitectónicas de la época buscaban vender más que relacionar con el contexto, debes relacionar con la calle, si se puede tener las dos cosas, relación con el contexto urbano y una arquitectura destacada…”Así inicio el recorrido para Ariana, con la seguridad de que no había mejor manera de comenzar los días, que disfrutando ver desde el sur-este a la hermosa Caracas con su Ávila de fondo.

Sobre la experiencia, Ariana destacaba “…es muy difícil transitar el recorrido por las aceras, es muy atropellado…”, al mismo tiempo que se cuestionaba ¿por qué no se pueden tener paseos en el borde de todo el Rio Guaire? Caminerías en el borde que permitan transitar y disfrutar al peatón; quizás ella se refería a esos espacios que se quisieron logar al colocar la obra de arte del arquitecto Carlos Guinand Sandoz en el puente de Las Mercedes del año 1941, de estilo Art Decó, decorado de cuatro pilares coronados con faroles y bajos relieves, donde cada escultura tiene su significado: Amor: representado por una mujer con su hijo en brazos, Valor: representado por una mujer con una cesta de frutas, Labor: representado por un hombre con un martillo en mano, Impetus: representado por un padre que abraza a su hijo. Información que compartió con todo el grupo el orgulloso bisnieto del arquitecto Guinand, Gonzalo, sin dejar por fuera la aclaratoria de que: “su estructura es mucho más reforzada que la de su predecesor y sus ornamentos invitan a esos nuevos habitantes de la naciente urbanización”.

Azotea del Hotel Tamanaco | Foto Grupal

Equipo [CCSen365]

[re]conciliándonos con la ciudad, un recorrido a la vez

Autores:

Glennys

Crónista Urbano

Gonzalo

Fotógrafo Urbano

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