Crónica urbana: Ciudad Universitaria, la construcción de lo imposible

Sábado, 9 de noviembre 2019

Un leve estruendo rompió con el silencio de la mañana. Una pareja de guacamayos jugaba sobre un viejo chaguaramo en las cercanías de la Facultad de Medicina. Nos congregamos frente a una de las obras artística del campus, diseño de Francisco Narváez, un singular mural figurativo que de la bienvenida a ese recinto.

Recorrido Urbano [Ciudad Universitaria], experiencia de ciudad diseñada por #CCSen365 | Hashtag oficial: #ReconciliandoCCSsinMiedo9

La Ciudad Universitaria de Caracas [CUC] abrió sus puertas a un significativo grupo de ciudadanos que se acercaba a ella buscando [re]construir la historia de lo imposible. Algunos eran viejos conocidos de la casa de estudios, egresados, estudiantes y visitantes regulares de aquella oda a la modernidad. Otros, nuevas caras que buscaban conocer aquel conjunto urbano del cual habían escuchado hablar mucho de sus padres o amigos. 

Bajo la sombra de altos árboles fue dada la bienvenida a los participantes de [CCSen365] frente al Instituto Anatómico “José Izquierdo”, al oeste de la CUC. Al ingresar, nuestra primera parada fue en el auditorio del instituto médico, donde los participantes pudieron visualizar lo que significaba recibir una clase de anatomía allí, admirar su funcionalidad y hermosa disposición como espacio anfiteatrico. Cada detalle estaba cubierto: desde el sistema de asientos con apoyalibros replegables, acústica natural, buen control lumínico hasta, por supuesto, una cama de acero inoxidable  y sistema de desagüe en el centro del auditorio para practicar las sesiones de anatomía con los pacientes fallecidos del Hospital Clínico. Al salir del auditorio aprovechamos para subir a la terraza, donde se resguarda una de las esculturas del artista margariteño Francisco Narváez, “La Ciencia”.

Desde aquella visual y acompañados de esta obra en piedra de cumarebo con  telón de fondo vegetal, LuisRa Bergolla, impulsor de [CCSen365] comenzó a relatar los inicios del ambicioso pero fundamental proyecto de la tercera sede de la Universidad Central de Venezuela [UCV]. Entre las razones más importantes se encontraba la profunda crisis que atravesaba la academia, desde un déficit en el sistema de enseñanza hasta unas instalaciones obsoletas y colapsadas. Esta coyuntura estallaría primero en la Facultad de Medicina, una de las más afectadas por el retraso que había para la época. Razón por la cual las autoridades de dicha facultad deciden llevar la petición de construir un nuevo y moderno hospital universitario ante el presidente de la República, Gral. Isaías Medina Angarita. Otras facultades deciden acoplarse a similares peticiones basadas en sus propias necesidades, lo que decanta en la decisión final de construir un nuevo campus universitario y para esto crear un instituto capaz de organizar, ejecutar y administrar este proyecto: Instituto de la Ciudad Universitaria [ICU]; desde donde Carlos Raúl Villanueva encabezaría el Departamento de Arquitectura.

Entre las primeras edificaciones que se comenzaron a construir, a partir de 1943, se encuentran los institutos Anatomopatológico, Medicina Experimental, Anatómico, donde nos encontrábamos, y el Hospital Clínico Universitario [HCU], que sería nuestra próxima estación en el recorrido.

Caminamos hasta el Hospital Clínico a la velocidad de la contemplación, detallando la famosa rampa del Instituto Anatomopatológico, hasta llegar a su fachada este. Algunos pacientes curiosos observaban a los participantes desde la comodidad de sus balcones. Cuan cirujanos, todos capturaban los detalles de los elementos arquitectónicos del recinto hospitalario. Los colores vivos del voluptuoso edificio invitaban a mirarle con atención, así como a recorrer sus cuatro cuerpos de rampas con la mirada. Sobre la entrada principal resalta, con su tipografía en bronce, el nombre de “Hospital Universitario”.

En esta segunda estación, Nelly del Castillo, ex directora de COPRED-UCV y guía invitada del recorrido, se concentró en explicar la historia del Hospital Clínico Universitario [HCU], el más moderno recinto hospitalario de su época y que contó con el asesoramiento de reconocidos profesionales norteamericanos como Edgar D. Martin [arquitecto] y Thomas Ponton [medico], especializados en edificaciones hospitalarias. El HCU fue entre las primeras edificaciones que comenzaron a construirse dentro de los terrenos de la antigua hacienda Ibarra, siguiendo un diseño academicista que luego sería muy cuestionado por el propio Carlos Raúl Villanueva.

La decisión de que el diseño del hospital universitario no estuviera a cargo completamente del Maestro Villanueva incomodó al arquitecto y lo motivó a querer «destruirlo» años después con la ayuda del artista Mateo Manaure. La idea era «destruir el edificio a través del uso del color». Así surge la primera policromía aplicada a una edificación pública en el país. Entre los aspectos técnicos que resaltan del hospital está la disposición de pabellones en forma de espina de pescado, dándole así mayor privacidad y espacio a cada paciente. Así mismo, una salida directa al balcón periférico exterior. Por otro lado, todas las áreas del hospital permiten desarrollar las actividades docentes y asistenciales con más comodidad y equipamiento.

El Hospital Clínico representa la primera etapa constructiva de la Ciudad Universitaria, un conjunto de edificaciones cuyo lenguaje arquitectónico academicista difiere mucho de las etapas sucesivas diseñadas por Villanueva para el resto del campus. Para visualizar mejor esta transición nos trasladamos hasta una plaza ubicada entre los institutos de Anatomía y Medicina Experimental, haciendo uso de un pequeño y poco conocido pasadizo que conecta al Hospital con estos institutos de forma semi-subterránea. Se afirma que este era el mismo recorrido que hacían los cadáveres donados en el hospital para su experimentación y análisis en los institutos médicos docentes.

Mientras se nos perdía la mirada entre las copas de los árboles, una voz en el grupo señaló: “pendiente de los detalles de estos edificios”. Pero ¿cuáles detalles? Al llegar, pudimos observar como el Hospital se ubica en el extremo este del eje de simetría axial junto a los institutos médicos. Estos fueron algunos de esos detalles. Sin embargo, lo que LuisRa quería subrayar aquí era la transición entre lo aprendido por Villanueva en sus años de formación académica y sus propias exploraciones luego como arquitecto moderno. Ahora ¿cómo conjugas o separas este grupo de edificaciones del resto del campus? Un pasillo cubierto lo suficientemente largo y penetrable fue la solución encontrada por Villanueva para separar lo académico de lo moderno. Ese es uno de los propósitos del Pasillo de las Banderas.

Nos dirigimos al Centro Directivo-Cultural, donde se ubica la joya de la corona ucevista: el Aula Magna. Desde el pasillo de Medicina cruzamos la calle en manada en dirección hacia las puertas del gran auditorio pero ¡Sorpresa!, por ahí no íbamos a ingresar. Un recorrido único requiere de una entrada especial: Puerta Técnica, por donde ingresan los talentos artísticos y técnicos para las funciones. Descendimos por una amplia rampa amarilla muy poco conocida que desciende hasta el patio de la sala, y para nuestro gusto, se encontraba allí ensayando la agrupación artística La Estudiantina. 

Entre música típica venezolana y las impresionantes Nubes [o Platillos Voladores] de Calder habitamos temporalmente un mundo moderno con nubes de colores y butacas de lana de cordero. Para esta oportunidad, Ocarina Castillo, ex-directora de la Dirección de Cultura UCV, nos recibió entre las primeras filas de la sala para contarnos sus historias relacionadas con este recinto. La primera cosa importante que nos hizo ver es que la Ciudad Universitaria no sólo fue un reto a nivel arquitectónico y técnico, también lo fue a nivel administrativo.

Entre las anécdotas contadas nos recordó el gran y arduo trabajo de todos los trabajadores para hacer posible un campus de talla mundial como este, especialmente los del área administrativa del Instituto de la Ciudad Universitaria. “Una universidad no se construye sólo con hormigón y acero, también su personal la hace posible día a día”. Justamente esto lo tuvo presente Ocarina cuando estuvo al frente de la Dirección de Cultura UCV. ¿Cómo se mantiene una majestuosa joya como el Aula Magna?, fue una de las preguntas entre los participantes del recorrido. A lo que Castillo respondió, continuando con su idea: Es todo un reto porque todo en la universidad es único. Listó  varios ejemplos de esas cosas únicas e irremplazables que hay que mantener si o si dentro de la sala: Las butacas y su tapicería especial, las puertas de madera acústicas e inclusive un máster de iluminación, una consola única que se controla a través del cuerpo de un órgano y sus teclas adaptadas [sólo existen dos en el mundo y el nuestro es el único operativo]. Historias de alianzas, convenios y campañas de conservación fueron relatadas para explicar sobre la titánica tarea que representa legar esta obra para futuras generaciones.

Una universidad no se construye sólo con hormigón y acero, también su personal la hace posible día a día

Ocarina Castillo, antropóloga, investigadora y miembro de la Academia de la Historia

Volvimos a la Plaza Cubierta en dirección a la Biblioteca Central. Entre nosotros, ya cómo guía recurrente, se encontraba el decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV, Gustavo Izaguirre, quien sin dudarlo un segundo detuvo al grupo frente a la obra Positivo-Negativo de Víctor Vasarely y así brindarnos una breve cápsula informativa. Nos explicó como la incidencia de luz forma parte integral de esta escultura a través de las distintas épocas del año, especialmente en equinoccios y solsticios. La luz es un fenómeno que Villanueva investigó y utilizó en cada uno de los espacios de la CUC, produciendo una dialéctica entre esta y las edificaciones del campus. En la obra Positivo – Negativo es posible apreciar como ella va mutando según la hora del día y del día en que se vea. Nada está dejado al azar dentro del campus uvecista.

La siguiente estación informativa nos introdujo en un espacio de silencio y juego de colores para revelarnos las anécdotas sobre un boicot en contra de la dictadura y el proyecto artístico de Villanueva para la Ciudad Universitaria. Nos ubicamos para ello frente al gran vitral de Fernand Léger en el lobby de la Biblioteca Central. La dictadura del general Marcos Pérez Jiménez tenia ya tiempo siendo repudiada por muchos grupos opositores, entre ellos parte del gremio artístico venezolano dentro y fuera del país. Por esta razón, los artistas que estaban colaborando en el proyecto Síntesis de las Artes eran muy criticados. Esta situación no dejó escapar ni siquiera al famoso artista francés Fernand Léger.

Los bocetos y maquetas de Léger para la Ciudad Universitaria se vieron envueltos en una situación incómoda antes de ser enviados desde París a Caracas. Una comisión de artistas venezolanos visitó al maestro francés en su taller con el único propósito de argumentarle que un artista de su talla y afiliación política [comunista] no podía contribuir con un régimen dictatorial que no garantizaba la libertad. Sin embargo, Léger sabía que el arte trascendía a cualquier situación política. De esto nos hizo saber LuisRa, quien a través de sus investigaciones sobre la Ciudad Universitaria supo como respondió Léger ante semejante situación:  «Los gobiernos pasan, las obras [de arte] quedan. No voy a dejar a Caracas sin tener uno de mis trabajos«. Con esa última frase cerró la cápsula bajo el umbral cromático de la Biblioteca Central. 

Nuestra próxima parada tuvo razones similares a la creación del Aula Magna y el Centro Directivo Cultural. Este complejo sirvió primero como sede de la Décima Conferencia Interamericana de Cancilleres [1954], un evento de muchísima repercusión internacional. Similar suerte tuvo el complejo deportivo para dar cabida a los III Juegos Deportivos Bolivarianos en el año 1951. Ambos eventos cambiaron la escala, historia y relevancia de estas obras dentro y fuera del recinto universitario. Nos aglomeramos alrededor de una imponente escultura, obra del mismo autor de nuestra primera estación: Francisco Narváez. El Atleta es la síntesis del arte y el deporte como antesala al gran Estadio Olímpico.

Gustavo Izaguirre, Decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV
Grupo de participantes ante el acceso al Estadio Olímpico
Foto grupal desde el Aula Magna | Imagen: Andrew Álvarez

Desde los pies de aquel gran atleta en piedra de cumarebo, comenzó la cápsula dedicada a la zona deportiva de la Ciudad Universitaria. Villanueva había proyectado inicialmente dos pequeños estadios de carácter universitario, además de una pequeña cancha de tenis. No obstante, Caracas requería de instalaciones olímpicas para acoger torneos internacionales como los III Juegos Bolivarianos. En ese sentido, el proyecto de la CUC se ve como una gran oportunidad para dotar, tanto a la universidad como a la misma capital, de sendos estadios que cumplan las exigencias para encuentros internacionales. Así nacen los estadios olímpicos de fútbol y de béisbol. Culminada la cápsula, nos detuvimos por algunos segundos a admirar desde la distancia el cuerpo de tribunas cubiertas, construido en concreto de obra limpia. Un cielo azul  servía de fondo para un «atleta» flotante de concreto dándonos la bienvenida para apreciar una serie de murales en nuestra próxima parada.

Desde los vomitorios de la tribuna principal del Estadio Olímpico se posible apreciar una serie de seis murales abstractos de tres pintores venezolanos. Fuimos de Manaure a Barrios y de Barrios a Bogen  y otra vez hasta el final. Cada uno de ellos nos dieron la bienvenida para hablar sobre un personaje muy poco mencionado dentro de la historiografía de la CUC, pero que gracias a su visión este proyecto universitario pasó a formar parte de un perfil de ciudad más integrado. De esto nos habló Ocarina Castillo, quien ha investigado mucho sobre la vida de Carlos Delgado Chalbaud y su corto periodo presidencial desde donde procuró exaltar tanto la academia como el mundo militar «como parte de los motores de la sociedad». Esto decantó en la construcción del Sistema de la Nacionalidad, comenzando con el Paseo de los Ilustres y finalizando con el Paseo de Los Próceres y su academia militar. Un hito que integró a la Ciudad Universitaria de forma más organizada con Caracas.

Para nuestra penúltima cápsula nos acompañó como guía invitada Astrid Damiani, desde la cancha del Estadio Olímpico. Astrid es una de las hijas del Mayor Luis Rafael Damiani, director del Instituto de la Ciudad Universitaria durante su periodo más importante [1950- 1959]. Como ingeniero y militar estuvo a cargo de gran parte de las obras claves que se realizaron en la CUC, por lo cual su compromiso y participación con el proyecto fue fundamental. «La CUC es más que una obra de ingeniería, es un proyecto culminado de lo imaginable. Dentro de sus muros y jardines aún se conserva la voluntad de todos aquellos que participaron para que esta gran obra se llevase a cabo», agregó Astrid Damiani.

Nuestro recorrido estaba pronto por acabar. Su última estación estaba dispuesta dentro de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, obra fundamental de Villanueva y el campus ucevista. Ingresamos a ella en dirección a la sala de exposiciones y para nuestra sorpresa poder apreciar la exposición «Notas Docente de Carlos Raúl Villanueva», justo antes de su clausura al público.

Allí nos esperaba el ingeniero Enrique Pérez Peña, uno de los especialistas acústicos que trabajó en el ICU para hablarnos sobre sus experiencias con Villanueva y los trabajos acústicos del Aula Magna. También el decano de la facultad, Gustavo Izaguirre, nos compartió sus apreciaciones sobre el rol docente de Villanueva.

El broche de oro de este recorrido temático no pudo ser mejor: proyección del documental «Ciudad Universitaria, la construcción de lo imposible«. Gracias a la alianza con Cinesa y Bolivar Films los participantes del recorrido, junto al público en general, pudieron apreciar su más reciente audiovisual galardonado además con el Premio Monseñor Pellín.

Un café frío en el cafetín y nuestro recorrido acabo.

Esta crónica refleja la experiencia de [Ciudad Universitaria], un recorrido temático en alianza con COPRED-UCV y CINESA especialmente diseñado para [re]interpretar este Patrimonio Cultural de la Humaidad.  
Autores:

Cristian

Crónista Urbano

Yull

Fotógrafo Urbano

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